Psicología, origen

Hasta el sigo XIX, la Psicología era considerada una rama de la Filosofía que se ocupaba del estudio del alma. Toda la Psicología vigente hasta el año 1879 fue llamada “Psicología científica“. 

En el período clásico, desde la antigüedad hasta la edad media, la persona era entendida como parte del cosmos dotada de razón, marcando la diferencia entre alma y cuerpo. Aristóteles (384 a. C. – 322 a. C. filósofo, lógico y científico de la Antigua Grecia) estableció que el alma tenía como función elaborar, a través de los conceptos y la memoria, la información captada por los sentidos y que existían tres tipos de psique: vegetativa, sensitiva y racional, siendo el ser humano el único ser viviente capaz de disfrutar de las tres.

Varios siglos después, Renèe Descartes (filósofo, Francia, 1596-1650) estableció que no debía estudiarse el alma, sino la conciencia y propuso a la razón como vía para el conocimiento a partir de la premisa: “Pienso, luego existo”.

De esta premisa, surgiría la figura de Sigmund Freud (Rep. Checa 1856-1939), neurólogo muy preocupado por los desordenes nerviosos. Al inicio de su investigación centró su trabajo en la histeria y la hipnosis y causaría sensación especialmente entre los puritanos de Viena con su tesis “Sexualidad infantil perversa polimorfa”.

En colaboración con un colega de profesión, Joseph Breuer (médico, fisiólogo y psicólogo austríaco, Viena , 1842-1925) ) realizaron experimentos vivenciales con una joven conocida como Ana O., desarrollando el método catártico. Esos encuentros se convertirían en la semilla de lo que conocemos actualmente como Psicoanálisis, la rama de la Psicología que impulsó en el estudio de la psique humana.