Los seres humanos, en la lucha por la supervivencia, estamos todos en el mismo bando, se mire como se mire: sacando adelante nuestra vida. 

Solo en tu verdad más íntima sabes el valor que estás aportando a la sociedad en la que habitas, lo auténtico que te permites ser y como consecuencia, lo alineado que estás con tu mente, cuerpo, alma y emociones. Ser tan feliz como se pueda, bajo mi punto de vista, es una decisión personal, una actitud. Darte cuenta de como eres y actuar en consecuencia, una postura.

Sea cual sea tu historia infantil, tu cultura, el género sexual con el que te identificas, tus peculiaridades psicofísicas, las circunstancias o el estatus social, no sé, lo que te hace ser tú, una persona única, estoy segura que tienes algo valioso que aportar. El cambio empieza en ti, puedes ser tu mejor ejemplo. La cantidad de autoestima que una persona tiene está relacionado directamente con su capacidad de proponerse objetivos y cumplirlos, es un proceso químico.

Adelante, actúa o estate quieto, lo que sea que necesites, estoy segura de que puedes con tu destino. Se puede romper con lo que te hace infeliz, disolver los patrones repetitivos de las familias, esas lealtades trágicas que hacen que nuestras vidas sean un calvario. Te hablo como testigo viva. Existe la posibilidad de una vida distinta, solo tienes que ir a por ella. Y puede que sea duro, muy duro de hecho. El instinto de supervivencia te recuerda que ahora que ya eres mayor, puedes hacer algo distinto con tus circunstancias, por eso sientes una insatisfacción constante al no hacer nada nuevo. 

No es solo lo que pasó que te ha llevado a estar en la situación en la que te encuentras. Cómo lo vives y las conclusiones que sacas de cualquier experiencia otorgan un significado profundo que habla sobre tu personalidad, pues denota la narrativa de tu carácter, la historia que vas tejiendo de tu vida, con la que vas construyendo tu biografía y al mismo tiempo, como esta influye en tus decisiones y sus consecuencias. Es complejo y sospecho que más complicado de lo que solemos pensar. No digo hacer terapia para poder dar una explicación de lo que ocurrió o por qué pasó lo que pasó, ni hablo de perdonar, ni de trascender, que si te es útil, adelante. Hablo de hacer algo distinto, probar nuevas vías e incluso llegar a poder hacer algo bueno con todo lo malo.